La religión mal entendida es una fiebre que puede terminar en delirio.
La naturaleza vuelve a los hombres elocuentes en las grandes pasiones y en los grandes intereses.
Trabajemos sin razonar, es el único medio de hacer la vida soportable.
Una falsa ciencia hace ateos; una verdadera ciencia posterna al hombre ante la divinidad.
Cuando se trata de dinero todos somos de la misma religión.
Los males llegan volando y se alejan renqueando.
El hombre actual ha nacido o bien para vivir entre las convulsiones de la inquietud, o bien en el letargo del aburrimiento.
La democracia sólo parece adecuada para un país muy pequeño.
Quien se venga después de la victoria es indigno de vencer.
La escritura es la pintura de la voz.
Las falsedades no sólo se oponen a la verdad, sino que a menudo se contradicen entre sí.
Aquel que es demasiado pequeño tiene un orgullo grande.