¿La civilización Occidental? Bueno, sería una excelente idea.
La plegaria es la primera y la última lección para aprender el noble y bravío arte de sacrificar el ser en los variados senderos de la vida.
Cuanto más la practico, con mayor claridad advierto lo lejos que estoy de la plena expresión de la no violencia en mi vida.
Lo mismo que un árbol tiene una sola raíz y múltiples ramas y hojas, también hay una sola religión verdadera y perfecta, pero diversificada en numerosas ramas, por intervención de los hombres.
Mi arma mayor es la plegaria muda.
Imperfecto como soy, comencé con hombres y mujeres imperfectos, por un océano sin rutas.
El conocimiento profundo de las religiones permite derribar las barreras que las separan.
Los grilletes de oro son mucho peor que los de hierro.
Para una persona no violenta, todo el mundo es su familia.
Los medios impuros desembocan en fines impuros.
Imagino que sé lo que significa vivir y morir como no violento. Pero me falta demostrarlo mediante un acto perfecto.
Puesto que yo soy imperfecto y necesito la tolerancia y la bondad de los demás, también he de tolerar los defectos del mundo hasta que pueda encontrar el secreto que me permita ponerles remedio.