La vida es una serie de colisiones con el futuro; no es una suma de lo que hemos sido, sino de lo que anhelamos ser.
En la morfología del ser femenino, acaso no haya figuras más extrañas que las de Judit y Salomé, las dos mujeres que van con dos cabezas cada una: la suya y la cortada.
La vida cobra sentido cuando se hace de ella una aspiración a no renunciar a nada.
Una buena parte de los hombres no tiene más vida interior que la de sus palabras, y sus sentimientos se reducen a una existencia oral.
Sólo cabe progresar cuando se piensa en grande, sólo es posible avanzar cuando se mira lejos.
La ciencia consiste en sustituir el saber que parecía seguro por una teoría, o sea, por algo problemático.
¿Qué perfección es ésta que complace y no subyuga, que admira y no arrastra?
Un historiador es un profeta al revés.
Dime cómo te diviertes y te diré quién eres.
Es el porvenir quien debe imperar sobre el pretérito, y de él recibimos la orden para nuestra conducta frente a cuanto fue.
Lo menos que podemos hacer, en servicio de algo, es comprenderlo.
El mayor crimen está ahora, no en los que matan, sino en los que no matan pero dejan matar.