El requisito del éxito es la prontitud en las decisiones.
La verdad es hija del tiempo, no de la autoridad.
Algunos libros son probados, otros devorados, poquísimos masticados y digeridos.
Vengándose, uno se iguala a su enemigo; perdonándolo, se muestra superior a él.
El mar, por su naturaleza, estaría tranquilo y quieto si los vientos no lo revolvieran y turbaran. De la misma manera el pueblo estaría quieto y sería dócil si oradores y sediciosos no lo removiesen y agitasen.
Es muy difícil hacer compatibles la política y la moral.
Es un extraño propósito perseguir el poder y perder la libertad.
Lo malo cuando se finge bueno, es pésimo.
La envidia es el gusano roedor del mérito y de la gloria.
La bajeza más vergonzosa es la adulación
La lógica, dado el mal uso que de ella se hace, vale más para estabilizar y perpetuar los errores cimentados sobre el terreno de las ideas vulgares, que para conducir al descubrimiento de la verdad.
El que no aplique nuevos remedios debe esperar nuevos males, porque el tiempo es el máximo innovador.