Lo que quiere el sabio, lo busca en sí mismo; el vulgo, lo busca en los demás.
El mal no está en tener faltas, sino en no tratar de enmendarlas.
Si ya sabes lo que tienes que hacer y no lo haces entonces estás peor que antes.
Los vicios vienen como pasajeros, nos visitan como huéspedes y se quedan como amos.
Debes tener siempre fría la cabeza, caliente el corazón y larga la mano.
Cada cosa tiene su belleza, pero no todos pueden verla.
Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos.
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