Enorgullecerse de saber es como cegarse con la luz.
El corazón del loco está en la boca; pero la boca del sabio está en el corazón.
La felicidad no se produce por grandes golpes de fortuna, que ocurren raras veces, sino por pequeñas ventajas que ocurren todos los días.
El que vive de esperanzas corre el riesgo de morirse de hambre.
El hambre espía en la casa de los pobres, pero si la habitan personas trabajadoras, no se atreve a entrar.
Las tres cosas más difíciles en este mundo son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo.
La necesidad nunca hizo buenos negocios.
La pereza hace que todo sea difícil; el trabajo lo vuelve todo fácil.
Si el tiempo es lo más caro, la pérdida de tiempo es el mayor de los derroches.
No hay inversión más rentable que la del conocimiento.
De quien opine que el dinero puede lograrlo todo, es lógico sospechar con fundamentos que será capaz de realizar cualquier cosa por dinero.
El que puede tener paciencia, puede tener lo que quiera.
Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo.
Un padre es un tesoro, un hermano es un consuelo: un amigo es ambos.
Tómate tiempo en escoger un amigo, pero sé más lento aún en cambiarlo.
La alegría es la piedra filosofal que todo lo convierte en oro.
Incluso la paz se puede comprar a un precio demasiado alto.
Tres podrían guardar un secreto si dos de ellos hubieran muerto.
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